martes, 17 de marzo de 2015

ALERGIAS PRIMAVERALES

Llega la primavera y como todos los años comienzan los molestos síntomas de las alergias al polen.
Según la Encuesta Andaluza de Salud, a un 8,1% de la población andaluza su médico le ha diagnosticado algún tipo de alergia crónica. Una cifra que está aumentando cada año debido a diferentes factores de la vida diaria como la contaminación o el cambio climático.

Es cierto que la polinización de las distintas especias de vegetales sigue una distribución heterogénea, pero es en la primavera cuando más se acusa por el paciente.

Calendario polínico






































La alergia es una reacción exagerada del organismo ante una sustancia que la percibe como un agente nocivo. 


La inflamación que caracteriza las enfermedades alérgicas, se produce inicialmente como consecuencia de mecanismos debidos a la sensibilidad a sustancias como los pólenes, los ácaros del polvo, el pelo de animales o los hongos, por citar las más frecuentes. 


Los síntomas o molestias que se producen como consecuencia de dicha inflamación son estornudos muy frecuentes, picor de nariz, taponamiento nasal y goteo por la nariz, en el caso de la rinitis, enrojecimiento, picor de ojos y lagrimeo, en el caso de la conjuntivitis y sensación de falta de aire (disnea) con respiración entrecortada, sensación de presión en el pecho y ruidos sibilantes al respirar, en el caso del asma. 

Recomendaciones para disminuir la exposición:


  • Evitar la exposición a irritantes (humos, polvos, olores fuertes, aire frío y seco, esprays, gases y vapores) así como a los cambios bruscos de temperatura.
  • Evitar salidas al campo o a zonas con abundante vegetación durante la primavera. En caso de encontrase en estos lugares, permanecer el mayor tiempo posible en locales cerrados, sobre todo los días de viento. Dormir con las ventanas cerradas. En caso de viajar en coche, hacerlo con las ventanillas subidas. Evitar viajar en motocicleta en las épocas de polinización.
  • Realizar la limpieza de la casa con aspirador, retirar el polvo con una bayeta húmeda y, procurar que estas actividades no se realicen en presencia del paciente alérgico a los ácaros del polvo. En estos casos, deberá hacerse una buena ventilación de la casa, intentando que la humedad relativa del ambiente doméstico no sea elevada (uso de habitaciones soleadas, calefacción, evitar la costa). Evitar objetos que puedan almacenar polvo (estanterías repletas de libros, alfombras, tapices, etc.) y la ropa de cama se debe lavar semanalmente a una temperatura en torno a los 55°C.
  • Mantener las ventanas cerradas durante las estaciones de elevada producción de hongos (Alternaria y Cladosporium emiten sus esporas los días secos y cálidos del verano, Fusarium lo hacen durante días o noches húmedas del otoño).
  • Evitar la humedad en las habitaciones y, en lo posible, en los cuartos de baño.
  • Evitar actividades que aumenten la exposición a pólenes y a hongos, como segar césped.
  • Retirar del ambiente doméstico los animales a los que se sea sensible y evitar el contacto con animales de la misma especie en cualquier otro lugar. 

Tratamiento

El tratamiento de las alergias primaverales suele ser en la mayoría de los casos sintomático, aunque en determinados casos con alergias a un solo alergeno se puede valorar la vacunación.

¿Cuándo acudir a su médico de familia?

Acudir a su médico de familia si si los síntomas se agravan y tienden a convertirse en tos recurrente, ahogo frecuente o en aumento, incremento del cansancio incluso tras mínima actividad, aumento de la frecuencia de los pitos, intensificación del moqueo o congestión o aumento de la irritabilidad ocular.

Más información:


  • http://www.sas.junta-andalucia.es/principal/documentosAcc.asp?pagina=gr_sabermas_alergia
  • http://www.ugr.es/~aerobio/index.html

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